Una cuenta de AWS que nadie estaba gobernando
- Sector
- Fábrica de software
- Duración
- 5 días
- Rol
- Propuesta, diseño y ejecución
01El punto de partida
Años sin gobierno: más de 300 GB en buckets que nadie usaba, instancias apagadas pagando su disco, y cincuenta usuarios que no entraban hace meses, sin segundo factor y con permisos de más. Ningún tope de gasto.
02Con qué no se podía negociar
- Cada permiso se recorta a lo que la persona usa.
- Nada se borra sin que alguien del cliente confirme qué es.
- Lo que se ordene tiene que sostenerse solo.
03La decisión
Acceso y gasto como un solo problema: un bucket sin dueño y un usuario inactivo son el mismo descuido. El ingreso pasó a un punto central de identidad con segundo factor, en lugar de usuarios con claves de larga vida. Los permisos se recortaron a lo que cada uno usaba, y las instancias por proyecto y el bastión se ajustaron a su carga real. Encima, presupuestos con alertas que avisan antes de que cierre el mes.
04El trade-off
- Lo que se cedió
- Durante semanas llegaron correos y mensajes: al recortar permisos, la gente descubre lo que ya no puede hacer al intentarlo, y cada caso se revisó uno por uno.
- Por qué valió la pena
- Esos mensajes se terminaron; los permisos amplios no se habrían terminado nunca. Ajustar cuesta unas semanas; dejarlo abierto cuesta hasta que pasa algo.
05El resultado
Cincuenta usuarios inactivos dados de baja y el almacenamiento sin uso liberado: unos 100 dólares menos al mes. La cifra no es la noticia: la cuenta tiene techo antes de que llegue la factura, cada acceso tiene nombre y segundo factor, y ningún permiso excede lo que su dueño usa.
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